Esta es la primera vez que escribo en español en mi blog, lo cual es un poco irónico considerando el hecho de que soy colombiano, y este es mi idioma nativo. En fin. Más de querer hacer una reflexión sobra la educación en general en Colombia (la cual de por sí es muy caótica) o del resultado tan pobre que ha dado la campaña en Colombia para incrementar el número de individuos bilingües (otro caos) quiero enfocarme en esta oportunidad para hablar de la ineficiente y torturosa educación primaria y media en Colombia.
Me ha llegado a la mente hace una semana, no por primera vez la idea de que en este país contamos con una educación de pobrísima calidad. No es solo el hecho de que los profesores sean malos y/o que el programa carece de herramientas y fundamentos (lo cual también es cierto) sino de la ineficiencia, y sufrimiento que le causa a niños y adolescentes ir al colegio. O al menos es así como lo percibo, al ver que supuestos colegios campestres traen de vueltas a los niños alrededor de las 5:30 de la tarde!
Es decir, uno de estos niños ha de levantarse a las 5:30 de la madrugada ya que la ruta lo recoge a las 6:30, le da una vuelta por media Bogotá, hasta finalmente llegar al colegio a las 7:45. Por la tarde? Sale del colegio a las 3:15, sufre el trancón a la entrada de la ciudad, le dan una vuelta larguísima, y finalmente lo dejan en casa cuando ya está anocheciendo. Durante mis años breves e insufribles de ruta escolar que se acabaron hace ya más de 10 años recuerdo lo tormentoso que esto era. Prácticamente solo la compañia de amigos y la música podían hacer de tal recorrido algo mejor.
Ahora bien, hay que tener en cuenta que cuando el niño llega a casa solo tiene tiempo de comer pues tiene tareas que hacer, y termina durmiéndose más tarde de las 11 de la noche. En la mayoría de los casos estos muchachos están durmiendo menos de 7 horas, perjudicando su salud física y mental de paso.
El famoso "colegio campestre" es la peor estafa que le han podido meter a la sociedad bogotana de clase media en los últimos 40 años. Un negocio magnífico para los dueños ya que la mayoría de estos colegios apenas empiezan como potreros con casuchas donde meten a los estudiantes, y en un plazo de pocos años ya son moles gigantezcas.
Vivimos en una sociedad que desprecia por completo el verdadero concepto de lo campestre y salvaje. Campo se da a entender como un viaje quizás a la costa, depronto a la finca en los llanos, o en el Tolima. Pero verdadero campo? PARA NADA! No se necesita ser científico para darse cuenta que la gente solo va al campo a emborracharse, de juerga, pachanga, como se le quiera decir, etc. Los parques naturales aquí son promocionados como atractivo turístico internacional, sin embargo para el individuo colombiano estos no hacen parte de su vida. Sí, quizás para hacer un asado pero nada más, ni muchos menos admiración de flora y fauna.
Es por eso que el colegio campestre ha sido un fiasco, un fracaso. Solo un atractivo superficial para atraer clientes, no estudiantes y familias. Para como se desarrolla la vida en tales colegios no hace falta que quede en el campo, bien podría estar en plena ciudad.
El individuo debería descubrir lo campestre a partir de una introspección e invitación por lado de la familia, como un atractivo más que incentive el amor hacía lo salvaje, hacía los animales, y la lejanía con la ciudad. Tal amor al campo no puede nacer a partir de una idea de obligación, de un cuasi-campo de concentración para miles de personas de corta edad. Cuál es el propósito, el objetivo de esto? Qué hay verdaderamente de campestre en estos colegios? hay acaso vacas, patos, venados rumiando por ahí? Por supuesto que no, máximo será posible encontrar 2 o 3 perros pulgosos pertenecientes al cuidandero. Pareciera que según esta forma de pensar, campestre son los potreros donde se juega fútbol, que ante el primer aguacero se vuelven indomitables lodazales. Sí, ahora que lo pienso ésos son los verdaderos conceptos de campestre aquí.
El colegio es un centro fundamental en la formación del individuo. Es uno de tantos, no el único y eso lo resalto en comparación a los medios, que han hecho pensar a los padres que el colegio es el encargado de toda la formación, lo cual por supuesto no es cierto. Los centros educativos de educación básica y media deberían situarse dentro del mismo barrio donde se vive. Es así en muchos países de Europa, América y Asia. Al estar organizado de ésta forma, cosas tales como ruta escolar e incluso almuerzo del colegio se eliminan por completo, pues ya no son necesarios. El colegio deja de ser un espacio alienador y apartado a la casa, para volverse en sí una extensión de la casa, otro lugar familiar dentro del barrio. Así se forma una verdadera identidad de barrio e incluso se forjan amistades que perduran por el tiempo.
No hace mucho era también de esta forma en los colegios públicos en Bogotá, pongo de ejemplo al viejo colegio distrital de Usaquén, donde los hijos de habitantes del sector pasaron gran parte de la infancia y adolescencia. Colegio que, desafortundamente desde mediados de 2007 a raíz de problemas de mantenimiento en su estructura colonial fue trasladado "temporalmente" al norte, mientras que arreglaban la estructura. Tristemente la corrupción y un oculto proceso de traspaso por medio de remate al mejor postor, ha dejado esta contrucción paralizada. Es un hecho ya que los estudiantes no estarán volviendo a aquél lugar en el tiempo cercano, pues simplemente no cuadran estratificalmente hablando con el nuevo modelo del Usaquén ultra caro. En algún momento dado sería inaugurado ahí un hotel y/o restaurante.
En cuanto a los colegios distritales, lamentablemente el Distrito ha adoptado un modelo parecido al de los colegios públicos. En dónde los estudiantes son forzados a levantarse bastante temprano para ser recogidos y transportados a una masa amorfe que dista de ser mucho una construcción amigable, a ser transportados a un sitio lejos de casa. Esto no es más que otra manifestación de la monstruosa Bogotá del siglo XXI. La Bogota no-humana dada su gran tamaño y absurdo número de población en donde los panoramas son de un cemento gris depresivo, cuasi-alusivo al realismo soviético que se mezcla con el defraudante cielo de igual color.
Cabe preguntarse presentes y futuros padres de familia; si vale la pena pagar transporte, alimentación, útiles escolares, pensiones, matrículas y peor aún bonos, para que sus hijos sean arrebatados durante el dia y transportados a un cementerio del individualismo, donde en jornadas continuas de 8 horas diarias 5 días a la semana, son alienados y moldeados de una forma bastante pobre.
Sí es imposible volver al paradigma del colegio de barrio, la educación en casa o home-schooling debería empezar a ser más contemplado aquí, como ya lo es en el resto del mundo. Una posibilidad que brindaría al estudiante excelentes tutores y también la capacidad de seguir socializando de acuerdo a su edad en centros culturales de distintos países (Alliance Francaise, Göthe Institut, British Council) escuelas de música como también artísticas y de deporte. Sin causar tal sufrimiento escolar al hijo, y dando por resultado un individuo verdadero, preparado desde muchos frentes (psicológico, intelectual, artísticos) para vivir la vida al terminar su educación media y entrar a una nueva etapa.
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